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Aprender a soltar y dejarse fluir

La importancia de descargar las mochilas emocionales

¿Sientes que hay días en que “sientes mucho”, valga la redundancia? A que sí. Pasa. Nos pasa a todos. O por lo menos a la mayoría.

Sentirse sobrepasado, sobre estimulado, recargado a niveles superiores. Parece que hay días en que todo te pasa a ti. Lo bueno, lo malo, lo más o menos. Se te suman tus problemas, los de tu familia, los del trabajo, lo que les pasa a tus amigos, al vecino, al que te cruzaste por la calle. Porque sí, llega un punto en que no sólo estás desbordado con tus cosas, sino que, por si fuera poco, te cargas de todo lo que pasa a tu alrededor, haciendo aún más pesadas tus mochilas emocionales.

Cuando las mochilas pesan

Y la cabeza te hace ¡puf! Y el corazón, bueno, ni te cuento…

Si leíste hasta acá, estoy bastante segura de que te sentiste identificado. ¿Y por qué estoy tan segura? Pues porque me pasa a mí también.

Y como gurú entendida del tema que soy (tengo un máster en esto de las mochilas, ¡créeme!), hoy te voy a revelar el gran secreto sabido por todos, y entendido por pocos: aprender a SOLTAR y dejarse FLUIR.

Ya, no te revelé nada nuevo, nada que no sepas desde antes. Pero es aquí está el quit de la cuestión: yo no vengo a enseñarte nada. Vengo a mostrarte cómo puedes utilizar lo que ya sabes.

Y con esta hermosa y bien cortita introducción (🤔), vamos a proceder a hablar de lo que de verdad nos importa.

Somos seres pensantes

Pensamos mucho, todo el tiempo. Mientras hacemos las tareas diarias, hablando con otras personas, cuando estudiamos, al leer, mientras vemos una película, y como si no fuera suficiente, ¡también cuando dormimos! Porque te apuesto a que más de una vez te ha pasado despertarte y sentir que no descansaste nada. ¿Me equivoco?

La capacidad de nuestra mente, los límites de nuestra imaginación son asombrosos. Somos capaces de, al mismo que está trascurriendo un suceso, reproducir la misma situación en nuestra imaginación de mil formas distintas. O, dicho de otra manera, ante un conflicto, creamos, imaginamos cientos de escenarios posibles, haciendo generalmente del problema algo mucho mayor al original. Y mientras montamos esa red infinita en nuestra mente, en nuestro estómago comienzan a crecer sentimientos de ansiedad, de angustia, temor ante lo que todavía no sucedió. Nacen enojos, rabias, frustraciones y hasta tristezas, o en su polo opuesto, tenemos sentimientos de alegría, de anhelo, mariposas en el estómago ante la incertidumbre de qué puede pasar. Una montaña rusa de emociones.

Somos una montaña rusa de emociones.

Cuando sentir se vuelve mucho

Las emociones. Ese motor natural que nace en nuestro plexo solar, ahí justo en la boca del estómago. Esa fuerza que nos impulsa o que nos aplasta, que nos empuja a seguir, a querer más, o que nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos.

Tenemos millones de emociones al día, casi tantas como pensamientos. El problema radica en que no siempre nos permitimos sentirlas, transitarlas; las reprimimos y volvemos sentimientos, y luego estados de ánimo, haciendo de estos últimos, nuestra postura ante los desafíos: pensamos, sentimos y accionamos según en que “estado de ánimo estamos”.

Pensamos, sentimos y accionamos según en que “estado de ánimo estamos”

Y es aquí a dónde quería llegar. Pensamos demasiado, lo que nos lleva a vivir miles de situaciones imaginarias que en realidad no pasan; que luego nos impulsan en una montaña rusa de emociones diarias, que en general, no nos gustan, y terminamos tapando, haciéndolas sentimientos, sentimientos que guardamos.

Y al final somos un cúmulo de pensamientos negativos, de emociones no resueltas, de sentimientos no vividos y no aceptados.

¿Cuál es la moraleja de todo esto? APRENDE A SOLTAR y dejarse FLUIR.

Solo cuando nos permitimos soltar y dejarnos fluir, el Universo trae a nuestras vidas lo que tanto anhelamos.
Solo cuando nos permitimos soltar y dejarnos fluir, el Universo trae a nuestras vidas lo que tanto anhelamos.

Suelta las mochilas emocionales

Vive tus emociones, abraza tus sentimientos, permítete transitar tanto tu luz como tu oscuridad. Deja de esconder eso que piensas, de tapar eso que sientes. Deja de castigarte. Aprende a escucharte, a sentirte, a leerte. Permítete esos momentos de introspección diaria.

En vez de preguntarte, ¿por qué a mí?, piensa, ¿para qué a mí?, ¿por qué me siento así? Mira de dónde vienen esos sentimientos, qué los genera y por qué te causan eso.

Aprende a aceptar lo que sucede en tu interior. Empieza a pensar menos con la cabeza y más con el corazón. Porque sí, con el corazón pensamos.

Esa cosa llamada intuición

Algunos dicen que la tenemos dormida; otros, que sólo la tienen los animales y esas personas que son “elevadas”. Pero no, intuición tenemos todos, solo que no sabemos escucharla. Esa intuición, es nuestro corazón hablándonos, nuestra Alma, nuestro Espíritu, nuestra esencia expresándose, comunicándose con nosotros, haciéndonos saber qué necesitamos.

Escucha a tu ser interior. Al final del día vas a notar que, por muchas cosas que te pasen, si oyes tu corazón, si te permites vivir y transitar tus emociones, si expresas tus sentimientos y no te encierras en ellos, si te permites “ser”, tanto con tu luz como con tu oscuridad, tu mochila de emociones va a llegar descargada al final del día.

No te estoy diciendo que dejes de pensar, no. Con esto quiero hacerte ver que tú tienes el poder sobre tu realidad, eres artífice de tu vida. 

👉Puedes seguir leyendo sobre crecimiento interior, en el artículo “El caballero de la armadura oxidada”.

Aprende a soltar y dejarte fluir. Más sueltas, más liviano te haces, más te expandes y ¡más grandes te haces!
Aprende a soltar y dejarte fluir. Más sueltas, más liviano te haces, más te expandes y ¡más grandes te haces!

Lo que crees, creas. Lo habías leído antes, ¿verdad? Pues es tan simple y tan difícil como eso. Es aprender a soltar y dejarse fluir. Aceptarte tal cual eres, amarte con todo lo que eres, con todo lo que fuiste, y con todo lo que serás. Porque todo en ti, es perfecto.

En conclusión

Empieza a crear tu nueva realidad dando pequeños pero certeros pasos, uno detrás de otro, abriéndote camino hacia ti mismo, hacia tu interior. Ámate cada día. Abrázate cada día. Felicítate cada día. Vas a comprobar, como poco a poco, todo pesa menos, todo comienza a tomar su verdadero lugar.

Empieza a crear tu nueva realidad dando pequeños pero certeros pasos.

Y por hoy, hasta aquí llego.

Te deseo un maravilloso día.

¡Hasta la próxima!

💜Namasté💜

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